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Beatriz
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« : Noviembre 30, 2009, 20:50:12 pm » |
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Ese país tan maravilloso... y no sólo por su naturaleza y sus animales... es que los tanzanos tienen, como casi todos los africanos, una luz especial... Ya sabeís me gusta el negro... me gusta mucho, cuantos más seres humanos negros conozco, más me gustan... pero esto no es una sorpresa...
Además de contar allí con mi familia adoptiva o adoptava, que para el caso es lo mismo... a la que pertenece mi querido Steve, ese gran hombre que ya me ha acompañado por esas tierras tanzanas en dos ocasiones... La primera me enseño con sus ojos las tierras y parques del norte del país, Lago Manyara, Serenguetti, Ngorongoro, Taranguire y por supuesto la ciudad dónde vive: Arusha... Esa tremenda ciudad africana, ruidosa y verde, muy verde... La segunda, recientemente y en compañía de una gran amiga nos hemos hecho un gran viaje, un cansado viaje, y aún así un viaje espectacular... Tan cansado como que nos hemos recorido medio Tanzania, y tan espectacular como que hemos vivido el interior de ese gran país... Dar es Salam, Morogoro, Mikumi, Selous, Ruaha, y vuelta al norte para recalar en Arusha y poder compartir con mi familia Tanzana... además de tener cerca, muy cerquita esa maravilla que se llama Kilimanjaro...
No voy a hablar del sentimiento que te produce el ver a esos maravillosos animales tan cerquita que podrías tocarlos en el caso de que estuviera permitido... Pero si de los amaneceres en África, de esa luz que desde las más reconditas tinieblas te despierta al día, con todas sus voces... con todos sus colores... De esos días agotadores pero sencillamente plenos, y de sus tremendos atardeceres dónde se hace la oscura noche de pronto y sin casi percibirla... Entonces llega el silencio, un silencio perturbado sólo en ocasiones por alguna voz animal, lejos o demasiado cerca quizás...
Tanzania me tiene enamorada... y regresaré... y regresaré... siempre...
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